Ocio y alcohol: 5 claves del fin de semana (I)

CONCAPA viene ofreciendo a los padres, en colaboración con el Plan Nacional sobre Drogas, continua información sobre el problema del alcohol entre los jóvenes, centrada en los usos y características de esta sustancia y en las estrategias más adecuadas para prevenir sus consecuencias indeseables; sin embargo, para comprender este tema en toda su dimensión es preciso dar un paso más allá y abordar también el contexto social en el que se producen estos consumos.

Los adolescentes y jóvenes consumen mayoritariamente alcohol en el tiempo libre y éste se concentra fundamentalmente en las noches de los fines de semana y en espacios de diversión; de hecho, numerosos estudios revelan una clara asociación entre la frecuencia de salidas nocturnas durante los fines de semana, los horarios de llegada a casa y la experimentación con alcohol y otras drogas.

Por eso, los padres deben tomar conciencia de que los actuales patrones de ocio y consumo de alcohol por parte de sus hijos conllevan conductas de riesgo que es posible y necesario prevenir; pero esto no debe hacerse desde el alarmismo ni apelando al miedo sino al contrario: siendo capaces de afrontar estos momentos críticos de la vida de los adolescentes con serenidad y convirtiéndolos en auténticas oportunidades para mejorar la relación que tienen con sus hijos y para ayudarles a que adquieran nuevas responsabilidades e incrementen su autonomía personal. Veamos a continuación cinco claves para comprender mejor lo que ocurre en el fin de semana.

CLAVE 1. EL SIGNIFICADO DEL OCIO JUVENIL

Comencemos hablando del ocio en general. El ocio constituye una auténtica conquista social y una parte sustancial del desarrollo humano. En nuestra sociedad actual se considera una necesidad y un derecho fundamental del individuo. Por tanto, el ocio es un componente fundamental no sólo de la vida de los jóvenes sino de toda la sociedad. Hasta el punto de que el siglo XXI ha sido considerado como “el siglo del ocio”, tanto por lo que éste aporta a la mejora de la calidad de vida de los ciudadanos como por la riqueza y empleo que la potente industria del ocio genera, especialmente en países como el nuestro.

El ocio nocturno se consolidó en la década de los ochenta y se asentó rápidamente en el mundo juvenil. La famosa “movida” de esa década y otras evoluciones más recientes como el denominado “finde” son fenómenos complejos que expresan los profundos cambios que han venido afectando a los estilos de vida y al papel de los adolescentes y los jóvenes en la sociedad. Este tiempo de ocio se concentra en las noches de los fines de semana y supone un elemento fundamental en la vida de nuestros adolescentes y jóvenes. Tan es así que consideran que ese territorio mágico de la noche, situado al margen del control de los adultos, es una conquista propia y les pertenece a ellos en exclusiva.

Las actividades que realizan los chicos y chicas durante estas salidas nocturnas tienen un marcado carácter social y están estrechamente asociadas al consumo de sustancias tóxicas, sobre todo al alcohol. Esta asociación entre diversión y consumo de alcohol ha ido siendo asumida por los jóvenes de tal manera que se ha convertido en una auténtica seña de identidad juvenil. Podríamos afirmar que el alcohol actúa como un “lubricante social”, facilitando la desinhibición y las relaciones sociales de los jóvenes. Porque no nos engañemos, la importancia de la ingesta de alcohol no sólo radica en su función evasiva sino en que propicia la construcción de relaciones sociales (nuevos contactos, nuevos amigos, experiencias sexuales, etc.). Esto convierte al tiempo libre en un factor socializador de primer orden, el período de la vida del adolescente en el que obtiene más intercambios personales y una de las mayores fuentes de aprendizaje de hábitos, conductas y valores sociales.

Sin embargo, este contexto tan estimulante y atractivo lleva intrínsecamente ligadas importantes conductas de riesgo. Durante las noches de los fines de semana se ingieren grandes cantidades de alcohol en cortos periodos de tiempo, generalmente unas pocas horas, que se repiten con más o menos regularidad, lo que implica una sucesión de episodios de intoxicación y posterior abstinencia alcohólica; esta práctica ocasiona graves efectos nocivos sobre el cerebro adolescente que es mucho más sensible al alcohol que el cerebro adulto. Además, recientes estudios señalan que este patrón de consumo intensivo e intermitente puede resultar significativamente más dañino que el consumo regular de alcohol.

(Continúa)

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2 pensamientos en “Ocio y alcohol: 5 claves del fin de semana (I)

  1. […] (Viene de https://concapa.wordpress.com/2014/01/02/ocio-y-alcohol-5-claves-del-fin-de-semana-i/) […]

  2. […] (Viene de https://concapa.wordpress.com/2014/01/03/ocio-y-alcohol-5-claves-del-fin-de-semana-ii/) […]

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