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El ocio de los jóvenes. Existen otras diversiones

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Es absolutamente necesario educar en un ocio sano desde edades tempranas y es urgente informar-modificar sobre los efectos perniciosos del consumo de alcohol y otras sustancias, así como ofrecer otras alternativas.

Los niños y los jóvenes, al igual que los adultos, dedican una parte de su tiempo libre al descanso, al ocio. La alternancia de estudio o trabajo y ocio permite el equilibrio vital. No confundamos ocio con ociosidad ya que este último concepto se refiere a quien malgasta el tiempo, o al menos no lo ocupa en cosas que la mayoría cree que son buenas.

Los adolescentes nunca tuvieron tantos medios para divertirse como en la actualidad y sin embargo un porcentaje importante se aburre y un número significativo solo encuentra diversión “haciendo botellón”, que en ocasiones conduce a otros consumos, es causa de accidentes o de problemas relacionados con la sexualidad o la violencia.

EDUCACIÓN FAMILIAR PARA UN OCIO SANO

La familia es la clave en la iniciación del tiempo libre y no puede ser sustituida por nadie. Admitiendo que el estilo de vida y los horarios de trabajo en nuestro país no son los adecuados para la conciliación laboral y familiar se debe saber que hay dos tiempos para educar-iniciar-promover un ocio saludable:

1- En el día a día los padres siempre pueden encontrar algún momento para hablar de este tema, viendo una película, comentando una noticia, mientras se ve la televisión o aparece otra ocasión.

2- Las vacaciones familiares permitirán practicar alguna actividad física (no hay reglas) o algún deporte (con normas reglamentadas), e incluso estimular el amor por la naturaleza identificando especies vegetales o animales, complementado con la fotografía desde ciertas edades, lo que a su vez implica caminar o usar la bicicleta. Si estas actividades se rodean de un cierto toque tecnológico como aprender el manejo de GPS, o medir distancias con un podómetro el éxito participativo es casi seguro.

Si existen reticencias para que los hijos acompañen a los padres en actividades del tiempo libre queda otro recurso, que inviten a alguno/os de sus amigos/as.

EL DEPORTE

Seamos prácticos y realistas, aunque hay muchas posibilidades para el tiempo libre centrémonos en lo preferido y posible. Además del uso de las nuevas tecnologías la otra actividad preferida por adolescentes y jóvenes es el deporte que además del impulso familiar debe recibir mas apoyo en la escuela con una hora diaria de actividad física de media o alta intensidad, según edades y aptitudes. La situación actual es inadecuada.

La sociedad debe saber que el 24% de la población infanto-juvenil tiene sobrepeso y el 11% obesidad siendo esta patología la principal causa de mala salud evitable a estas edades. La alimentación tiene una parte de culpa pero el sedentarismo es más importante en este problema. A los 16-18 años no pasan del 20% los que hacen actividad física o deporte con regularidad.

Considerando que no todos tienen habilidades y condiciones para la práctica deportiva de cierto nivel hay que decir que es absolutamente injusto que los menos dotados sean discriminados y no se cuente con ellos para deporte o actividad menos exigente.

Germán Castellano

Pediatra

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El padre, el profesor y el entrenador deportivo

Alberto Undiano Mallenco, Árbitro Internacional (Federación de Navavarra)

(Publicado en el número 47-enero-marzo de 2012- de la revista CONCAPA Informa)

La asignatura de Educación Física está muy bien vista por la mayoría de los alumnos. Los profesores de Educación Física deben -y así lo hacen- hacer ver a los alumnos que el deporte, además de diversión y ocio, implica una serie de valores como sacrificio, compañerismo, respeto, saludo… que benefician el desarrollo personal de los alumnos.

El colectivo formado por estos profesores han demandado históricamente más horas semanales para su asignatura, pero también que no se vea como una asignatura de segundo orden. Yo, personalmente, estoy totalmente de acuerdo con esta demanda, pues la inversión en deporte hará que nuestros hijos adquieran una serie de hábitos más saludables dentro de una sociedad que cada vez más se encuentra con el problema del sobrepeso infantil.

A diferencia de la asignatura de Educación Física, en el deporte es el niño el que ha elegido una actividad que quiere realizar (es el niño es el que debe elegir el deporte que quiere realizar), no los padres.

En cuanto al entrenador, cualquier persona no está preparada para entrenar. En todos los colegios, escuelas o sociedades deportivas debería existir la figura de un coordinador deportivo que se encargue de elegir y formar a los entrenadores que van a estar a cargo de los niños.

El entrenador, aparte de enseñar a jugar al fútbol, basket, judo… debe fomentar por encima de todo los valores de respeto a los compañeros, contrarios, árbitros, reglas de juego, superación, diversión…Abogo por la práctica deportiva de los niños dentro de estas actividades extraescolares pues, mientras que nuestros hijos están haciendo deporte, estarán alejados de una serie de peligros y malos hábitos que, por desgracia, están inmersos dentro de nuestra sociedad.

LOS PADRES

Conocí un entrenador que dijo una frase dura pero significativa: “No me gustaría acabar mi carrera como entrenador sin entrenar a un equipo de huérfanos”.

La frase es dura y tal vez un poco exagerada y cruel, pero encierra un sentimiento y una realidad que existe dentro de la práctica deportiva de los niños, donde en ocasiones el papel del entorno familiar deja mucho que desear.

Creo que la mayoría de los padres contribuyen a una educación deportiva correcta pero, hoy en día, todavía nos encontramos con la figura del padre-madre-abuelo… que, en vez de dedicarse exclusivamente a animar, se dedica a hacer de entrenador, incluso por encima de la figura del verdadero entrenador del equipo de su hijo.

No entiendo cómo a un niño se le puede dar un euro por gol anotado, o no enseñarle a aceptar las derrotas (hay que ser más cariñoso cuando se pierde). Los padres deben limitarse a ver el partido y -como mucho- animar, pero no como “histéricos”.

He visto muchas cosas como entrenador, como espectador y como árbitro. Lo último: llevar champán para celebrar un título si se ganaba.

Situaciones como chillar al árbitro, a los contrarios…no son extrañas -por desgracia- en actividades extraescolares deportivas, y hay que ser conscientes de que el niño acabará imitando a sus padres.

He arbitrado muchos partidos de fútbol base y, aunque en general el comportamiento de los padres es bueno, a veces hay “ovejas negras”, que no contribuyen precisamente a mejorar el ambiente.

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