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Los menores y las redes sociales (y V)

(Viene de “Los menores y las redes sociales IV“)

Nos preocupa tremendamente el acoso que se puede producir a través de las redes, producto de ese mal uso de las nuevas tecnologías, y nos preocupa que el niño no sepa distinguir entre mundo real y mundo virtual, entre realidad y ficción, entre la herramienta y la persona.

El único modo de prevenir comportamientos de riesgo y un uso inadecuado de las TIC pasa por involucrarse en la educación de los hijos y potenciar las ventajas que aportan.

Y, por supuesto, que los padres tengan en cuenta que si los menores están siendo víctimas de delitos como el acoso, chantaje sexual, estafa, suplantación de identidad, etc. es necesario denunciarlo. Muchos padres no son conscientes de que el hecho de que le roben la cuenta de correo de la red social a su hijo es un delito, pero las consecuencias pueden ser graves, ya que a través de ella acceden a todos sus contactos y a las imágenes almacenadas propias y de terceras personas. Con esta información y estos datos pueden hacer daño a otras personas y también pueden hacerse pasar por el menor al que le robaron esa cuenta. Es decir, la persona que ha hackeado o robado esa cuenta, tiene en sus manos un arma que puede ser muy peligrosa para muchas personas. Por eso es importante denunciar el hecho. Así estaremos también contribuyendo a aumentar la seguridad de la Red.

NUESTRAS PROPUESTAS

Nuestras propuestas en torno al uso de la Red por parte de los menores se basan en:

  1. La necesidad de una formación en los centros escolares sobre el uso seguro y responsable de las redes sociales, una materia que puede ser impartida de forma transversal o con charlas específicas en los centros, contando con profesionales adecuados para ello, como los de Protégeles.
  2. Consideramos necesario promover en los colegios las Líneas de Ayuda, de manera que los menores, sus familias y los colegios conozcan los recursos que existen para afrontar los problemas que puedan surgir en torno a este tema.
  3. Es preciso facilitar formación a los padres, una formación que debe ser subvencionada por los organismos oficiales y que debe ir precedida de una campaña de concienciación a las familias.
  4. Hay que incidir en la formación de los profesores en este ámbito, tanto desde las escuelas de formación del profesorado como desde la universidad y los centros educativos, para que sean capaces de trabajar con las necesidades actuales, eliminando así la llamada brecha digital.
  5. Las empresas responsables de las redes sociales tienen que poder garantizar que sus usuarios son mayores de 14 años (sólo Tuenti se preocupa en estos momentos de ello, buscando y eliminando perfiles de menores y, en todo caso, pidiendo por escrito el permiso de los padres para su utilización).
  6. Es necesario agilizar los procesos de atención a las denuncias, ya que cuando se producen las denuncias de contenidos inadecuados se tarda demasiado tiempo en retirarlos (a veces semanas).
  7. Los perfiles de los menores deben ser siempre privados, sin excepción.

Confiamos en que la puesta en marcha de estas medidas pueda llevar a minimizar los riesgos que actualmente padecen nuestros hijos, porque en este sentido tenemos la suerte de ser pioneros, los primeros que nos acercamos al mundo digital y tenemos que ir aprendiendo teniendo en cuenta los errores y experiencias que vamos acumulando.

Luis Carbonel, presidente de CONCAPA.

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Los menores y las redes sociales (IV)

(Viene de “Los menores y las redes sociales III“)

Así que tenemos ciberbullying, grooming, ciberbaiting, sexting…. todos ellos serios peligros para nuestros jóvenes, pero esto va en aumento y van surgiendo nuevas formas de acoso.

Habría también que afrontar como un riesgo importante el tema de las conductas adictivas, pues el porcentaje de menores que están en riesgo de desarrollo por su uso inadecuado de Internet ya alcanza en España el 21,3%. Se ha comprobado que el uso diario de las nuevas tecnologías está afectando a la rápida transformación del cerebro y a su forma de funcionamiento, con el fin de procesar la gran cantidad de información de estamos recibiendo, pero la adicción puede generar serias dificultades para la vida del niño y para su desarrollo, con trastornos de conducta y tendencia al aislamiento.

Otro problema es que el aumento de las horas dedicadas a Internet supone la consiguiente reducción del tiempo de estudio y diálogo familia, con las repercusiones que esto puede tener tanto en el fracaso escolar como en la calidad de tiempo para la convivencia familiar.

El lado positivo, con respecto a las tareas escolares, es que según el Foro de Generaciones Interactivas (datos de 2010) más de la mitad de los estudiantes de entre 10 y 18 años utiliza el ordenador e Internet como apoyo para las tareas escolares. No sólo como fuente de información, sino también para poner en práctica métodos de aprendizaje cooperativo, mediante la realización de proyectos o la resolución de problemas en grupo.

Es una nueva forma de aprender, que posibilita la relación y la diversión, fomenta la creatividad y facilita la solidaridad y la globalización.

Hay un libro de Fernando García Fernández, director pedagógico del Foro Generaciones Interactivas, sobre “Internet en la vida de nuestros hijos”, en donde señala: “da la impresión de que durante algún tiempo los educadores nos hemos fijado excesivamente en la pantalla, en la propia tecnología, sin percatarnos de que lo realmente importante estaba al otro lado de ella, en el ser humano que la usaba. Por eso, se ha invertido mucho en dotar de hardware y de software tanto a los colegios como a los hogares. Lo que, dicho sea de paso, está muy bien y merece todo nuestro elogio. Pero se echa en falta un esfuerzo similar para conseguir educar en el buen uso. Aunque no es tarea sencilla porque faltan referentes educativos: es difícil educar sobre aquello para lo que no has sido educado”.

Y plantea cuatro factores a tener en cuenta por los padres a la hora de mediar educativamente entre nuestros hijos y las pantallas: “el tiempo, el lugar, la compañía y el contenido”, cuatro aspectos que vamos a señalar entre nuestras propuestas.

Para los padres es fundamental la formación y la prevención de situaciones de riesgo en los menores de edad, así como la necesidad de recursos, líneas de ayuda por parte de los profesionales para orientarles y ayudarles. Por ello, desde CONCAPA, venimos animando a los padres a:

  • hablar con los centros educativos para asesorarse y conocer cómo se trata el tema en la escuela,
  • colocar en casa el ordenador a la vista de toda la familia,
  • tener cortafuegos y antivirus actualizado para proteger el ordenador
  • establecer reglas básicas como pactar un horario de utilización, etc.,
  • enseñar a los hijos a navegar por Internet: distinguir contenidos no recomendables, aspectos legales, normas de uso, no dar datos personales, no aceptar archivos de personas desconocidas, etc.,
  • hacer de Internet una actividad familiar, abierta a todos los miembros de la familia, donde buscar datos, hacer reservas, hablar con familiares que viven lejos, etc., incluso ayudar en las tareas escolares.

(Continúa)

Luis Carbonel, presidente de CONCAPA.

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Los menores y las redes sociales (III)

(Viene de “Los menores y las redes sociales II“)

La realidad es que el 22% de los niños de entre 11 y 16 años se ha expuesto a uno o más  tipos de contenidos creados por otros usuarios potencialmente lesivos: odio (12%), proanorexia (11%), autolesión (8%), consumo de drogas (7%), suicidio (5%).

El 14% de los niños de entre 9 y 16 años ha visto online imágenes “sexualmente explícitas”, el 23% pornografía, el 15% ha recibido a través de algún amigo esas imágenes. Pero sólo el 38% borró el mensaje no deseado y el 36% bloqueó a la persona que lo envió.

Por otro lado está la mala utilización de los datos personales. El 9% de los niños ha sido víctima de una mala utilización de sus datos personales (contraseñas, información personal, etc.). Recordemos que estos datos son de hace tres años, lo que significa que seguramente el porcentaje haya aumentado tanto como el consumo de nuevas tecnologías.

Pero básicamente, hay dos situaciones que merecen una especial atención para los padres: el ciberbullying  o acoso escolar en internet y el grooming o acoso sexual a menores; dos situaciones de riesgo que han provocado y vienen provocando serios debates y, sobre todo, pueden poner en un serio riesgo la vida de los menores, como se ha podido comprobar por las últimas noticias sobre el tema con casos de suicidio.

En relación con el ciberbullying, el 5% de los niños ha recibido mensajes desagradables o dañinos, y el 3% ha enviado a otros mensajes de este tipo. Con el parapeto de la red social es fácil entrar en dinámicas de insultos y calumnias, lanzar piedras que otros reproducen y de las que es complicado defenderse. Se ataca con frases, imágenes, etc., atentados contra el honor y la intimidad que luego no hay quien restituya, máxime si se producen en grupo y en el ámbito escolar, donde el alumno tiene que convivir con los acosadores.

Otro de los problemas es el del acosador adulto a menores a través de las redes, particularmente cuando mediante el chantaje y la amenaza consigue atemorizar al menor para que le haga llegar fotografías inadecuadas.

Parece que los riesgos aumentan con la edad (13% entre los 9 y 10 años, 32% entre los 11 y 12 años, y 49% entre los 15 y 16 años) y que los chicos están más expuestos a las imágenes sexuales, mientras que las chicas reciben más mensajes desagradables o lesivos online.

Pero tampoco hay que dejar de lado otros problemas nuevas que van surgiendo en el ámbito escolar como el llamado ciberbaiting o acoso a los profesores, que empiezan como una gamberrada y acaban perjudicando seriamente a los profesores, a su honor y a su intimidad.

Vanessa Van Petten, autora de “Radical Parenting” dice que los jóvenes “necesitan padres, profesores y otros modelos de conducta que les ayuden a descubrir hacia dónde ir, qué decir, cómo actuar y más importante aún, cómo no actuar. Situaciones negativas online pueden tener repercusiones en el mundo real: desde acoso hasta pérdida de dinero en fraudes donde se proporciona información personal”.

Es decir, que a la hora de hablar de la seguridad de los menores en Internet, no debemos centrarnos sólo en protegerlos de amenazas de terceros, sino también de ellos mismos, mostrándoles los riesgos de comportamientos como el acoso.

(Continúa)

Luis Carbonel, presidente de CONCAPA.

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